Trayectorias del Cuerpo

Trayectorias del cuerpo

Adriana Guzmán

CUCUSI(Cuerpo, Cultura y Significación)

Escuela Nacional de Antropología e Historia

ariatnamun@hotmail.com

No hay primero un cuerpo y posteriormente

un conjunto de representaciones sobre él.

No hay algo así como un cuerpo preexistente

en estado puro, trascendental (…)

Indicar un cuerpo

es apenas señalar la punta de un iceberg,

puesto que tal acto suscita interrogantes

y provoca indagaciones.

Rodrigo Díaz

Siempre en el centro de la experiencia, en la construcción de toda cultura, el cuerpo ha sido punto constante de observación y reflexión, aunque la forma en la que se le ha interpretado, y por ende construido y vivido, ha variado tanto como las culturas que se han sucedido en el tiempo y el espacio. Para dar cabal cuenta de las trayectorias del cuerpo deben observarse tanto las conceptualizaciones del mismo –pues el cuerpo, por supuesto, es también lo que de él se ha dicho y se diga–, como la historia del propio cuerpo, construida en buena medida a partir de lo anterior. Desafortunadamente en estos momentos no hay tiempo para dar cuenta de lo segundo, la historia del cuerpo, aunque bien puede comprenderse a partir de los cambios en las conceptualizaciones y por lo tanto estudios del mismo, que es de lo que principalmente se hablará en estos momentos.

Es posible rastrear ciertos puntos clave que han sido centrales en la comprensión del cuerpo en un muy largo trecho de la historia del llamado occidente. Fraguado en un proceso de larga data, y quizá siempre motivado por lo inevitable de la experiencia de lo que, sin problematizar demasiado puede llamarse lo material e inmaterial, el interior y el exterior; la comprensión del cuerpo todavía dominante en la actualidad se inicia con el resquebrajamiento de la unidad del sujeto, una dicotomización dada ya sea en términos metafísicos (que va desde la Antigüedad con el platonismo, se robustece en el Medievo sobre todo a partir de la consolidación del catolicismo y se refina durante el Renacimiento) o gnoseológicos (principalmente establecidos a partir del racionalismo cartesiano) que entiende al sujeto disociado en distintas entidades llamadas alma, espíritu, mente y cuerpo. Es a partir de esta fragmentación del sujeto que el estudio de sus distintas entidades, que también han sido comprendidas de distintas maneras, ha quedado a cargo de diferentes disciplinas:

• El estudio de los avatares del alma ha estado en manos principalmente de la religión, que para las sociedades llamadas occidentales ha sido básicamente la católica-cristiana.

• Dentro de las humanidades, distintas disciplinas; especialmente la filosofía, la fenomenología, el psicoanálisis, la antropología y las artes, dentro de estas últimas, particularmente aquellas que trabajan directamente con el cuerpo como la danza, la plástica, el teatro y el cine, sin omitir la influencia de la literatura; se han centrado en el desarrollo de lo que compete a la mente y el espíritu.

• Y el cuerpo ha sido estudiado por las ciencias duras, principalmente la medicina y se ha convertido, literalmente, en objeto buscando en él sus estructuras, sistemas y las relaciones entre ambos. Pero se ha llegado a un punto en el que resulta inviable comprender la complejidad del sujeto dividiéndolo en entidades y se ha procedido en la ruta inversa, es decir, se ha vuelto a observar al sujeto en unidad –holísticamente dirán algunos– tratando de dar cuenta de qué manera los distintos tipos de experiencia repercuten en la unidad del sujeto, construyéndose entonces al cuerpo como objeto de estudio.

Algunos de los aspectos más relevantes que influyeron en este giro de ruta iniciado en el siglo XIX, son los siguientes:

1) La crisis total de la sociedad cuya cúspide se encuentra en la modernidad en la cual la política ha pasado de un debate de posturas ideológicas, políticas, socioeconómicas, a un debate por la supervivencia misma del individuo, la especie y el planeta; por supuesto, también en medio de riñas ideológicas, políticas y socioeconómicas.

2) La secularización de la sociedad, proceso en el cual el rechazo y la restricción al deseo ya no constituye un tema central dentro de una cultura predominantemente religiosa enjaezada en la sobrevivencia de la familia y de la propiedad. La secularización del cuerpo vuelve en todo más eficaz y fluida la mercantilización y el comercialismo.

3) Las modificaciones en la medicina moderna que elevan a una significación peculiar la cuestión de la corporificación. Además, tiene lugar el desarrollo de la medicina alternativa que ha propiciado una problematización sobre la relación entre el cuerpo-sujeto y el dolor, el envejecimiento y la supervivencia.

4) Los discursos de género que han sometido a examen crítico la noción de que biología es igual a destino.

5) La presencia de otras culturas que tienen distintas e incluso antagónicas visiones sobre el cuerpo y el sujeto.

6) Nuevas conceptualizaciones del cuerpo que modifican incluso la inmediatez de la experiencia, de manera privilegiada en dos ámbitos:

a) el arte, desde la búsqueda por representar con exactitud la anatomía y la gestualidad iniciada en el Renacimiento, pasando por el cuerpo-objeto moderno, lugar de la transgresión, hasta el cuerpo-objeto posmoderno del body art.

b) El incremento cada vez mayor del consumismo y la publicidad moderna organizados básicamente alrededor del cuerpo: su reproducción, su representación y sus procesos. El cuerpo es convertido en mercancía y pasa a ser el medio primordial para la manufactura y distribución de bienes. Tomando en cuenta lo anterior, puede trazarse la ruta de las disciplinas que desde la comprensión del sujeto como unidad, han construido al cuerpo como objeto de estudio. En términos generales las premisas y autores que sentaron las bases y modificaron las visiones e investigaciones sobre cuerpo son:

Dentro de la psicología y el psicoanálisis las propuestas determinantes para la construcción del cuerpo como objeto de estudio han sido de:

Freud: Principalmente sus planteamientos con respecto a que el yo es en la medida en que está encarnado; que las alteraciones psíquico emotivas repercuten en el funcionamiento del cuerpo y viceversa y la comprensión de que en el hombre hay una dualidad fundamental de pulsiones opuestas que se ponen en juego a partir de la energía libidinal del cuerpo.

Wallon: quien desarrolla su teoría a partir de la comprensión de la existencia de la consciencia del propio cuerpo.

Reich: que construye la teoría orgásmica del cuerpo.

Marcuse: quien postula la reivindicación de la presencia de Eros a propósito de la importancia dada por Freud a la pulsión de muerte.

Lacan: quien establece que los registros de constitución del sujeto –real, imaginario y simbólico— se anclan en el cuerpo.

La construcción de teorías como la de la Gestalt, el método Feldenkrais, la eutonia entre otras.

A partir de lo anterior, lo estudios señeros que ya han partido de la concepción del cuerpo como objeto de estudio son los siguientes:

Paul Schilder (1994) y Michel Bernard (1994): quienes elaboran el concepto de esquema corporal entendido como el mapa tridimensional que cada quien construye de la vivencia de la estructura anatomofisiológica en movimiento.

Francoise Dolto (1986): quien elabora el concepto de imagen corporal que es la propiopercepción, percepción y exteropercepción del cuerpo propio en vinculación con la percepción del cuerpo de los otros que se encuentra anclada en el esquema corporal.

Piera Aulagnier (y Luis Hornstein, 1994): quien desarrolla una psicología del cuerpo fenomenológico

Aida Aisenson (1981): que elabora la psicología del cuerpo vivido.

Alexander Lowen (2001): quien desarrolla la lógica de la dinámica física que construye al cuerpo y que es reconocible a partir de la postura corporal.

Psicología-Medicina:

Estudios sobre psicomaticidad de Groddeck, Parcheminey, Seguin, Halliday.

Pedagogía:

Jean Piaget: quien se centra en la adquisición de conocimiento en los niños y elabora la teoría del organismo cognoscente.

Filosofía:

            Fenomenología:

Gabriel Marcel (apud Gallagher, 1968): quien establece la comprensión del cuerpo vivido.

Maurice Merleau-Ponty (2000): quien desarrolla la noción de cuerpo sentiente o cuerpo como percepción.

Jean-Paul Sartre (1972): quien establece las tres dimensiones ontológicas de la corporeidad: el cuerpo en sí, que retoma al cuerpo vivido de Marcel; el cuerpo para sí, que retoma el cuerpo sentiente de Merleau-Ponty, cuerpo percibido que también depende de la percepción que el otro tenga de uno; y el cuerpo existente para sí que se construye a partir de la comprensión de que se existe en la medida en que se existe para otro que me interpreta.

Dentro del arte, rápidamente pueden mencionarse a:

Antonin Artaud: y su propuesta del Living Theatre y teatro de la crueldad.

Eugenio Barba, Grotowski y Stanislavski: y su compleja elaboración teórica y práctica de la creación de personajes.

Barrault y Marcel Marceau: quienes llevaron a cabo una auténtica renovación de la mímica yendo más allá de los cánones clásicos de la pantomima. Maurice Béjart, Isadora Duncan y Martha Graham: quienes guiados por la liberación de la expresión corporal rompieron con las restricciones del ballet y construyeron la danza moderna y la contemporánea Stelarc, Gina Pane, Orlan: quienes realizan una combinación de artes plásticas con artes escénicas, se postulan como performanceros asumiendo al cuerpo como campo de batalla y lugar de las inscripciones haciendo del propio cuerpo y sus sustancias –la sangre principalmente– la materia prima de creación de sus obras.

Sade, Maso, Miller, Klossowski, Le Clézio: quienes se concentraron en la exaltación del erotismo, comprendido de distintas maneras, desde la literatura.

Sociología-Antropología

Marcel Jousse (1974): quien observa la importancia de la mimesis gestual como forma de aprehensión de sí y del mundo primaria y fundamental.

Marcel Mauss (1936): quien observa la importancia de las técnicas corporales construidas culturalmente.

André Leroi-Gourhan (1971, 1988 y 1989): quien desarrolla una compleja comprensión de la gestualidad así como reconstrucción de códigos gestuales.

Bryan Turner (1989): quien trabaja la comprensión y construcción del cuerpo como objeto de estudio.

Mary Douglas (1973), Alfredo López Austin (1996), Jacques Gallinier (1990) entre otros: que investigan el cuerpo simbólico y los simbolismos del cuerpo.

Con un lugar privilegiado, Lévi-Strauss: quien postula la unidad entre ser y pensamiento, percepción e intelección, estructuras y actualizaciones de las mismas y, por lo tanto, establece que la dicotomía entre naturaleza y cultura es únicamente de orden metodológico.

Semiótica

Dentro de esta disciplina existen dos grandes propuestas centradas en el estudio del cuerpo: la de Greimas y la de Fontanille.

Greimas (Greimas, Algirdas J. Y Jacques Fontanille, 1994) retoma la idea de cuerpo sentiente, cuerpo como percepción de Merleau- Ponty a partir de lo cual busca los fundamentos sensibles de la semiosis bajo el principio de la protensividad fórica, es decir, que todo acto consciente tiene una vertiente protensiva que remite fundamentalmente a la sensación y a la percepción. Bajo esta lógica señala que en la captación del mundo, captación de cualidades sensibles, tanto la intelección como la percepción están presentes.

Por su parte, Jacques Fontanille (2000) retoma el principio de protensividad fórica a parir de lo cual construye su propuesta que entiende al cuerpo soma y sema, es decir el cuerpo como cuerpo propio (SI) que puede pensarse como contenido y continente y el cuerpo carne (YO) que se entiende como materialidad y volumen.

También debe mencionarse la propuesta de Jean-Claude Coquet que si bien se centra en la semiótica literaria es también una teoría semiótica del sujeto realizada a partir de la teoría de la enunciación de Benveniste combinada con la propuesta de cuerpo sentiente de Merleau-Ponty.

Las temáticas que principalmente se han desarrollado desde la semiótica tomando como eje central al cuerpo, algunas de las cuales son desarrolladas a partir de las de Greimas o Fontanille, son la estética (Parret, Eco, Marrone), tanto independientemente como en vinculación con lo visual, que a su vez da cuenta tanto de las artes plásticas como de la publicidad (Jean-Marie Floch, Paolo Fabri, Michele Coquet); el teatro (Fontanille) y la moda (Barthes).

Cabe señalar que a partir de las investigaciones de semiótica del cuerpo, las posiciones del significado (“cualidad mental”) y el significante (“cualidad sensible”) se han modificado ya que se entiende que es el cuerpo el lugar de la semiosis.

Con bases asentadas por dichas escuelas y autores, aparecen investigaciones que entrelazan propuestas:

Norbert Elias (1985, 1994) [Historia y antropología] observa el recorrido histórico y la construcción de actitudes cotidianas en torno al cuerpo y experiencias contundentes como la muerte.

Michel Foucault (1966, 1992, 1999, 2000) [Filosofía, historia y antropología]: usos y abusos del cuerpo y del poder ejercido mediante, contra y sobre él; la conformación de la corporeidad y de la sexualidad.

Mark Johnson (1991) [Ciencias cognitivas]: la importancia de las estructuras corpóreas en la actividad mental.

Peter Brown (1993) [Historia y antropología]: la influencia del cuerpo en la construcción de una religión y sus doctrinas.

Richard Sennet (1997) [Historia, arquitectura y filosofía]: la influencia del cuerpo y su comprensión en los usos urbanos y el desarrollo de la arquitectura.

Georges Vigarello (1991) [Historia y antropología]: distintos tratamientos dados al cuerpo a partir de patrones estéticos y cómo el cuerpo se altera a partir de éstos.

Philippe Ariès y Georges Duby (directores, 2003) [Historia y antropología]: distintas formas en las que el cuerpo se ha experimentado en la vida privada a lo largo de la historia de occidente.

Michel Feher (compilador, 1992) y Alain Corbin, Jean-Jacques Courtine y Georges Vigarello (directores, 2006), [Historia, filosofía y antropología] el cuerpo desde la ética, la estética, las artes escénicas, la escatología y las representaciones plásticas.

Shigeisha Kuriyama (2005) [Medicina, historia y antropología]: las distintas visiones del cuerpo y por ende de la medicina en oriente y occidente.

Georges Bataille (1997, 2005) [Filosofía, estética y antropología]: el cuerpo y el ambiguo y misterioso ámbito de lo erótico.

Jean-Luc Nancy (2000) [Filosofía] el cuerpo como texto ex – crito.

Michel Onfray (2000) [Filosofía] trabaja una novedosa propuesta sobre filosofía y psicología de las pasiones y la presencia del cuerpo en ellas.

Victor Turner (1983) [Dramaturgia y antropología]: antropología de la experiencia en la cual el cuerpo y las significaciones dadas al mismo son fundamentales en la construcción de toda cultura.

David Le Breton (1995, 2002, 2007) [Antropología] y sus propedéuticos estudios sobre la condición del cuerpo en la actualidad.

Francisco Varela (1992) [Ciencias cognitivas) el cuerpo en la construcción de la experiencia humana.

Y los mencionados trabajos de Greimas y Fontanille (1994) y de Fontanille (2000) sobre la construcción de su propuesta de soma y sema.

Los anteriores trabajos son aquellos que han resultado fundamentales en los actuales estudios sobre cuerpo; la mayoría por la trascendencia de sus planteamientos aunque hay algunos que han sido conocidos por su difusión, lo que no necesariamente indica una extrema calidad; sin embargo, son los autores a los que normalmente se acude.

Recientemente y cada vez con mayor presencia, los estudios sobre cuerpo se han multiplicado, aunque no precisamente en México, de tal suerte que ahora hay diversas investigaciones ya sea sobre el propio cuerpo o bien en vinculación con otras temáticas como sexualidad, erotismo, artes plásticas, gestualidad, cosmovisiones, imaginarios, experiencias de éxtasis, posthumanismo, performance, violencia, género, cine, danza, por mencionar algunos.

Conclusión

A manera de conclusión general de este recorrido puede señalarse que a partir de las propuestas anteriores es posible establecer las siguientes premisas fundamentales que aparecen en la mayoría de los estudios actuales sobre cuerpo:

• El cuerpo es la posibilidad de existencia del ser y el lugar de la experiencia.

• El cuerpo es una construcción.

• El cuerpo es una entidad única en la que el sujeto cognoscente y el objeto conocido se funden: el cuerpo se piensa a sí mismo.

• El cuerpo propio se construye siempre e inevitablemente en correspondencia con el cuerpo de los otros.

• El cuerpo –el propio y el otro— jamás pueden dejar de estar presentes en la experiencia, en la construcción del propio cuerpo, del cuerpo de los demás y del mundo.

• Todo estudio del cuerpo debe tomar en cuenta, necesaria e inequívocamente, las distintas formas en las que se da la experiencia del mismo; como quiera que se le llamen de acuerdo a la elaboración de cada propuesta teórica: de lo material y de lo inmaterial; del interior –lo de adentro, la propiopercepción, la senestesia— y lo exterior –lo de afuera, la percepción de sí en su exterior y la percepción del exterior que llega hacia sí, la forma en lo exterior determina la propiopercepción y cómo ésta aprehende lo exterior–; o entendidos como contenido y continente.

• En todo proceso de reflexión –significado, comprensión y razón— las estructuras corpóreas son fundamentales por lo que no puede continuarse con la disociación entre mente, alma, espíritu y cuerpo.

• Si bien no existe sujeto sin cuerpo, ni cuerpo sin sujeto, debe considerase la especificidad del cuerpo como objeto de estudio dado que tiene particularidades que no pueden ser abordadas si se le toma como sinónimo de persona: no es lo mismo hablar de la experiencia del sujeto que de la experiencia del cuerpo del sujeto.

• No es posible comprender al cuerpo sin tener en cuenta al sujeto, la experiencia y la cultura, lo cual es otra manera de decir que la red de significaciones producidas y puestas por el sujeto en sí, en el cuerpo y en el mundo, forman parte de la construcción de todos los cuerpos. En este sentido, todo estudio sobre el cuerpo es una semiótica del cuerpo.

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